Ejercitar el cerebro: Un acto de amor propio
Durante años creímos que el cerebro era una especie de destino biológico: nacíamos con cierta capacidad y, con el paso del tiempo, simplemente comenzaba a deteriorarse. Hoy la ciencia nos dice algo muy distinto. Nuestro cerebro no es un órgano pasivo; es un territorio vivo que responde a nuestras decisiones diarias.
Lo que comemos, cómo dormimos, cuánto nos movemos, la forma en que gestionamos el estrés y la calidad de nuestras relaciones influyen profundamente en la salud de nuestra mente. Cada elección cotidiana es una pequeña inversión en nuestro futuro cognitivo. No se trata solamente de prevenir enfermedades como........
