Colombia: Unidos frente a la tragedia
Los colombianos merecemos respeto, y sobre todo, solidaridad. Después de una tragedia de las dimensiones del terremoto que sacudió al país, resulta doloroso que la confrontación política pretenda ocupar el espacio que hoy debería pertenecer exclusivamente a las víctimas, la ayuda humanitaria y la reconstrucción.
El nuevo Gobierno apenas comenzaba su mandato cuando tuvo que enfrentar una emergencia que nadie podía programar ni predecir. Una catástrofe de esta magnitud pone a prueba la capacidad del Estado, pero también la grandeza de toda una sociedad.
Es legítimo vigilar al Gobierno, exigir transparencia, señalar errores y reclamar resultados. Esa es precisamente una de las funciones esenciales de la oposición en una democracia. Pero una cosa es ejercer control político y otra muy diferente convertir cada decisión, cada dificultad e incluso cada gesto humanitario en motivo de confrontación.
Hay momentos para controvertir y momentos para unirnos. Este es uno de estos últimos.
A la tragedia humana se suma otra preocupación: los incendios que destruyen bosques y ecosistemas en distintas regiones. Si las investigaciones determinan que alguno de ellos fue provocado deliberadamente, sus responsables deben ser identificados y sancionados con todo el rigor de la ley.
Quien intencionalmente incendia un bosque no quema solamente árboles y maleza. Destruye fauna, flora, fuentes de agua, cultivos y ecosistemas; destruye un patrimonio natural que pertenece a todos, incluso a generaciones que todavía no han nacido. La naturaleza puede tardar décadas en recuperar lo que alguien destruye en unas pocas horas.
Por eso debe existir cero impunidad frente a quienes deliberadamente incendien........
