Un bate, una manilla y una bola
Con su voz grave de locutor radial y su mirada amable me dice:
—Es que yo nací con un bate, una manilla y una bola de béisbol.
Comienza a relatarme sus partidos de juventud y su paso por los campeonatos nacionales de sófbol. Eso me lo dice antes de entrar al LoanDepot Park, el estadio de los Miami Marlins. Su sueño había sido no morirse sin presenciar un partido de Grandes Ligas. Ahora, gracias al amor y generosidad de su sobrina Alcy, lo va a cumplir. Llegamos al estadio y nos sumergimos en todo el ritual que rodea el comienzo de un partido de Grandes Ligas. A sus 80 años camina con paso lento y seguro. Sus ojos brillan de emoción.
Entramos y unas lágrimas asoman en su rostro. Mira........
