La sensibilidad de un presidente
La empatía es una de las virtudes más sutiles y profundas de la condición humana. Sentir no solo el propio pesar, sino hacerse cargo de las emociones ajenas, responde a un mecanismo neurológico y afectivo que se forma desde las etapas más tempranas de la vida. Basta recordar la mirada de un recién nacido que busca afanosamente relacionarse con su entorno tras recibir la influencia materna en el vientre. A partir de ese vínculo primordial germina la sensibilidad que distingue a la especie. Incluso en los animales más imponentes se observan atisbos de apego y protección; por ello, que un líder combine la determinación de un tigre con una sincera sensibilidad social no es una contradicción, sino una cualidad indispensable para el mando.
Esa capacidad de conmoverse ante la adversidad sin quebrantarse por completo ha quedado a prueba tras la........
