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Países apalancados

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27.12.2025

El dinero que se destina a pagar intereses es dinero que deja de usarse para todo lo demás. Así de simple. Así de brutal. Pero también así de conveniente para algunos gobernantes: los intereses no protestan, no votan y no marchan. Solo se pagan. Puntualmente.

Durante años se ha repetido que la deuda es una “palanca del desarrollo”. Y lo es, siempre que alguien sepa hacia dónde quiere moverla. El problema comienza cuando esa palanca se usa como palanca política: para inaugurar, para presumir, para dejar huella —o placa—, aunque el mecanismo en el fondo no mueva nada.

El dinero prestado, en demasiadas ocasiones, no llega a infraestructura productiva sino a obras de lucimiento, proyectos innecesarios o decisiones dictadas más por la voluntad del gobernante que por estudios técnicos. La deuda no falla; falla su propósito.

No se trata de un fenómeno aislado. Naciones Unidas advierte que el endeudamiento es ya un problema global: más de 50 países enfrentan niveles críticos. La mitad de la población mundial vive en territorios donde se gasta más en intereses que en salud o educación. Dicho de otro modo: primero se atiende al acreedor y, si sobra algo, al ciudadano. Una jerarquía muy pedagógica…

Incluso las grandes economías empiezan a exhibir señales incómodas. En la mayor potencia del planeta,........

© El Heraldo de México