La diplomacia de la aniquilación. Algo de lo que nadie se ha percatado
Durante años se dijo que Donald Trump exageraba para negociar. Que sus amenazas eran teatro, que su estilo era ruido, que al final siempre retrocedía. El famoso “TACO”: Trump Always Chickens Out. Hoy esa lectura ya no es válida.
Porque lo que vimos en las últimas horas no fue una sobreactuación más, sino algo cualitativamente distinto: el uso deliberado de la aniquilación como instrumento de negociación. Diría Theodore Roosevelt: “Habla con suavidad y lleva un gran garrote; llegarás lejos”. La palabra “aniquilación” no como posibilidad remota, sino como mensaje explícito, con reloj y condiciones.
Cuando Trump advirtió que “una civilización entera podría desaparecer en una noche” si Irán no cedía, no estaba improvisando. Estaba redefiniendo el umbral de lo decible. Y en política internacional, lo decible termina volviéndose posible.
Y, sin embargo, el giro llegó. Tras días de escalada -incluidos ataques a infraestructura crítica, el verdadero preludio de las guerras de colapso- Washington y Teherán aceptaron una pausa de dos semanas mediada por Shehbaz Sharif. Condición central: mantener abierto el Estrecho de Ormuz,........
