Feliz, feliz, feliz… desde Brooklyn
Aquí no hay coincidencias, lo que no quita que hay fechas que gritan. Nicolás Maduro posa sonriente desde una cárcel de Brooklyn mientras Delcy Rodríguez se presenta seria como Presidenta de Venezuela. Él conserva la cuenta de X; ella, las cuentas del petróleo. Uno envía bendiciones; la otra firma el resultado de negociaciones (algunos dirían imposiciones, pero esa ya es otra historia). Entre ambos, está Donald Trump, quien presenta como liberación democrática lo que más bien es una gigantesca operación energética.
Maduro, vestido de preso; ella, investida de Presidenta y entregando a Washington el negocio que podría garantizar su permanencia.
Maduro acaba de descubrir las virtudes comunicativas del preso político, esas que negó a los opositores que encarceló. Ahora ensaya desde Brooklyn el papel de Nelson Mandela, aunque sólo sea un dictador más en la historia de la humanidad acusado de narcotráfico y responsable de un régimen investigado por crímenes de lesa humanidad.
Los metadatos indican que las fotografías fueron tomadas el 25 de junio, pero se difundieron hasta el 30 de agosto, dos días después del anuncio de “acuerdo” petrolero. Su autenticidad y autorización no han sido confirmadas oficialmente. Pero, con........
