El péndulo latinoamericano
Alguien está —varios están— llegando al poder gracias a la decepción. América Latina parece estar girando hacia la derecha, pero sería un error concluir que se trata de una conversión ideológica. Los ciudadanos no están abrazando masivamente el liberalismo ni el conservadurismo. Están haciendo algo mucho más elemental: retirándole su confianza a una izquierda que, tras años de promesas, dejó de convencer.
La escena recuerda inevitablemente a Gramsci. Lo viejo comienza a morir, mientras lo nuevo todavía no termina de nacer. Ese interregno al que aludía el pensador italiano rara vez es un periodo de serenidad. Es un tiempo de incertidumbre, de experimentación política y de liderazgos que surgen precisamente porque los modelos anteriores agotaron su capacidad de ofrecer respuestas.
Durante lo que va del siglo XXI, la llamada “marea rosa” (la global, no la de México) dominó el paisaje político latinoamericano. Su discurso descansaba sobre una premisa poderosa: un Estado más grande, más presente corregiría las profundas desigualdades de la región.
La promesa sedujo a millones. El problema llegó cuando, pasado el entusiasmo, los ciudadanos hicieron el corte de caja y descubrieron que la inflación seguía castigando el bolsillo, la inseguridad avanzaba, el crecimiento económico permanecía estancado y los servicios públicos continuaban muy por debajo de las expectativas. El cansancio terminó haciendo lo que la oposición no había conseguido.
Por eso resulta engañoso........
