Los huesos de Cortés
En el centro de la Ciudad de México, muy cerca del Templo Mayor y a unos pasos del lugar donde se encontró con Moctezuma, reposa Cortés. Después de una serie de peripecias, sus huesos llegaron a un nicho en la iglesia de Jesús. El extremeño murió lejos del lugar donde venció a los mexicas y, por un tiempo, sus restos permanecieron ocultos ante la amenaza de ser destruidos por una bola de fanáticos.
En medio de escándalos de todo tipo, los integrantes de esa secta llamada Morena recurrieron a un viejo truco: sacar un distractor y llevar la discusión pública lejos de los temas que le hacen daño a su cada vez más menguada narrativa de honestidad.
A López Obrador, descendiente de un cántabro, le encantaba culpar a los españoles de todo........
