Ese hombre no se toca
Con la oportunidad de un salvavidas en medio del naufragio, como una botella de agua en el calor del desierto; así le vinieron a la señora gobernadora (con A), Marina del Pilar las acciones justicieras en contra de Ernesto Ruffo, sea inocente, culpable o todo lo contrario, porque en verdad la lumbre ya subía inclemente y amenazadora por los aparejos y no se trata a estas alturas, de ninguna manera, de abandonar a su mala suerte a los correligionarios así sean los más torpes y opacos y cuya conducta sólo acarrea problemas imposibles de ser resueltos por quienes los causan y lo más grave, nada más embarran a quien no deben tocar porque —sea........
