Mayo
Mayo llegó junto con una maleta amarilla, tamaño cabina. Adentro: los diarios de mamá, cartas, fotos, mis diarios de niña y casetes con mi voz grabada a los cuatro años. La abrí junto con mi hermana Ruth. Ella, siempre más cuidadosa y respetuosa frente a los recuerdos, me preguntó casi en voz baja:
-¿Mo, crees que esté bien leer los diarios de mamá?
-Sí, -le dije-. Me hace demasiada falta. Necesito escucharla, la extraño tanto.
Fuimos a un restaurante francés. Pedimos una botella de vino y abrimos........
