También la verdad...
Isaac Bashevis Singer (Premio Nobel de Literatura en 1978) fue una de las plumas más versátiles del siglo pasado. Dentro de sus múltiples obras, sus cuentos -sobre todo los infantiles- han sabido capturar atemporalmente los vericuetos del alma humana, sus entredichos y encrucijadas.
Sus cuentos -como fábulas modernas- enseñan profundas lecciones. Usando un amplio repertorio retórico condensado en leyendas, anécdotas o historias imaginadas, nos colorea la infinidad de facetas que adornan la compleja personalidad humana. De este gran repertorio, una de sus narraciones más célebres es: El alrevesado emperador de China (The Topsy-Turvy Emperor of China).
Cho Cho Shang, el emperador ficticio de Singer en este cuento, comienza su gobierno con el siguiente decreto: “[...] Atención: que se entienda que, a partir de hoy, todo lo que se llama justo y bello se declarará injusto y feo; y todo lo que se considera mísero y horrible se declarará justo y hermoso [...]”. Sin profundizar en el desenlace de esta narración, Singer nos exhibe la tentación y ambición más frecuente del poderoso: la........
