Reformar desde el poder: Ya es perder democracia
En México estamos frente a una discusión que no es menor y que no admite ligerezas. La reforma electoral construida desde el gobierno -aunque todavÃa no se presenta formalmente- no puede analizarse desde la propaganda ni desde frases que suenan bien en conferencias o discursos de ocasión. Las reglas de la democracia no se cambian al vapor, no se escriben desde el poder y mucho menos se imponen sin escuchar a todas las voces que conforman al paÃs.
Hablar de reforma electoral es hablar del corazón de nuestra vida democrática. No es un asunto técnico ni administrativo; es una decisión polÃtica de fondo que define cómo se accede al poder, cómo se representa a la ciudadanÃa y cómo se garantiza que el voto tenga el mismo valor para todos. Por eso, cualquier intento de simplificar el debate o reducirlo a consignas es una falta de respeto a la ciudadanÃa.
Quiero decirlo con claridad: en Acción Nacional no tenemos una postura automática de rechazo. Nunca la hemos tenido. A lo largo de nuestra historia hemos demostrado disposición al diálogo, a la construcción de acuerdos y a las reformas que fortalecen a México. Lo hicimos como oposición y lo hicimos como gobierno. Pero el diálogo auténtico no empieza negando los riesgos -como el ingreso del dinero de procedencia ilÃcita- ni descalificando las preocupaciones legÃtimas de millones de mexicanas y mexicanos que vemos una ruta al autoritarismo.
Se ha hablado mucho........
