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Qué sí y qué no con Naciones Unidas

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La reciente Asamblea General de Naciones Unidas vuelve a dejar una sensación incómoda: mientras los líderes mundiales hablan de paz, cooperación y respeto al derecho internacional, el planeta parece avanzar en dirección contraria. Ucrania, Gaza, Sudán, el enfrentamiento entre Estados Unidos e Irán y la creciente rivalidad entre Washington y Beijing exhiben los límites de un organismo creado precisamente para impedir que la fuerza volviera a convertirse en el principal árbitro de las relaciones internacionales.

En su última Asamblea General como secretario general, António Guterres advirtió que ninguna superpotencia puede resolver por sí sola los grandes problemas contemporáneos. El diagnóstico difícilmente podría ser más pertinente. El problema es que la propia ONU parece cada vez menos capaz de hacerlo colectivamente.

La contradicción está en su diseño. Naciones Unidas nació en 1945 y su principal órgano político, el Consejo de Seguridad, continúa reflejando el reparto de poder surgido de la Segunda Guerra Mundial. Estados Unidos, Rusia, China, Francia y Reino Unido conservan un asiento permanente y derecho de veto. África no tiene ninguno. Tampoco América Latina. India, hoy el país más poblado del mundo, tampoco.

El resultado es un........

© El Heraldo de México