México frena el sarampión antes del primer silbatazo
La gestión de una crisis sanitaria en un país con la complejidad geográfica de México no permite márgenes de error en la cadena de suministros. Tras un periodo de incertidumbre que tuvo su epicentro en Chihuahua y, posteriormente, en Jalisco, el país comienza a respirar con una tendencia a la baja en los contagios de sarampión. Aunque no es momento de echar las campanas al vuelo, pero sí de analizar cómo se logró doblar la curva en un tiempo récord.
Tuve la oportunidad de platicar con Eduardo Clark, subsecretario de Integración Sectorial y Coordinación de Servicios de Atención Médica, de la Secretaría de Salud, quien detalló el alcance de la jornada masiva impulsada por el gobierno federal. Las cifras son, por decir lo menos, reveladoras: en apenas siete semanas se han aplicado 17.2 millones de vacunas —33 millones de dosis desde inicios de 2025—. Para dimensionar el esfuerzo, este volumen equivale a lo que se aplicaría en tres años normales sin brotes. Es decir, el sistema de salud comprimió tres años de trabajo en menos de dos meses para contener una transmisión que tuvo su pico más alto el pasado 20 de febrero. Bajo este contexto, la estrategia no sólo dependió de la disponibilidad del biológico, sino de un despliegue territorial sin precedentes. De acuerdo con Clark se activaron más de 20 mil puntos de vacunación en todo el país, involucrando a cerca de 50 mil profesionales de instituciones como el IMSS, ISSSTE e IMSS-Bienestar. El objetivo es alcanzar una cobertura de entre 93 y 95 por ciento de la población, el nivel necesario para que el brote quede bajo control absoluto y se corte de tajo la cadena de transmisión. Un factor determinante en esta ecuación es la prevención con mirada internacional. Con el Mundial de 2026 en el horizonte para el mes de julio, el riesgo de mantener una alta transmisibilidad era doble.
Por un lado, el peligro para los viajeros que visitarán sedes como la Ciudad de México, Jalisco (epicentro del segundo brote) y Monterrey; por otro, la posibilidad de que casos importados encontraran un terreno fértil en una población no inmunizada. La intervención temprana ha permitido que la proyección para el verano sea de una transmisión mínima, de cara a un evento de magnitud global. La anticipación en la compra y la decisión de sobredimensionar el abasto resultaron ser un salvavidas, al garantizar hoy 28 millones de dosis adicionales de la vacuna contra el sarampión, que tiene un tiempo de espera de hasta 10 meses desde India. Al cierre del primer trimestre del año, la lección es que la salud pública es, ante todo, un ejercicio de logística y certidumbre. Aunque el número de casos nuevos ha bajado de 220 a cerca de 80 diarios, la guardia permanece activa. México ha demostrado que, ante la emergencia, la maquinaria del sector salud puede ser resiliente; el reto es mantener el ritmo para que el sarampión sea pronto un capítulo cerrado.
