Del garrafón a la eficiencia
Durante años, el garrafón fue la solución estándar para el consumo de agua en hogares y oficinas de nuestro paÃs. Su lógica era simple: comprar, transportar y almacenar. Lo que pocas veces se cuestiona es que ese hábito cotidiano se convirtió en uno de los gastos recurrentes más normalizados, tanto en el presupuesto familiar como en el empresarial.
Los números ayudan a ponerlo en perspectiva. Con base en precios promedio reportados por Profeco, al mando de Iván Escalante, una familia puede destinar hasta siete mil 700 pesos anuales a la compra de garrafones de 20 litros, sin contar costos indirectos que rara vez se contabilizan: traslados, tiempos de espera, almacenamiento y la carga fÃsica de envases de más de 20 kilos.
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