En busca de mi propio Menocchio
A varias y varios historiadores nos sucede que, después de leer un determinado trabajo histórico, nos atrae tanto su manera de observar el pasado que decidimos replicarla en nuestros propios temas. Creo que es algo normal dentro de la disciplina. Dicho esto, no pocos podremos afirmar que, cuando leímos por primera vez El queso y los gusanos (1976), del historiador italiano Carlo Ginzburg, nos sentimos atraídos por su propuesta metodológica.
Máximo referente de la microhistoria, Ginzburg nos dejó este 17 de junio, a los 87 años; con su partida se va uno de los grandes historiadores del siglo XX. Sería imposible dar cuenta en esta columna de todo su legado, de modo que me basta con señalar su influencia en alguien tan ingenuo como yo.
Cuando leí por primera vez El queso y los gusanos, su lectura........
