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Sin parricidio político

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11.09.2026

Durante el Priato, el método era muy simple: el presidente en turno decidía a su sucesor. Todos se alineaban, aunque tenían algunos el derecho al pataleo y después eran compensados. Así funcionó durante 70 años. Y claro, al titular del Ejecutivo en turno le correspondía también nombrar a los ministros de la Suprema Corte, quién ocupaba los escaños en el Senado, las curules en la Cámara de Diputados y los 32 palacios estatales de gobierno. Era una perfecta simulación de la democracia. Funcionó como reloj suizo, como dictadura perfecta, porque se compartía el poder. Le daba el Presidente su pedazo de pastel a su socios, compadres, familiares y amigos. Perdieron el control, cuando de plano, se alejaron al ciento por ciento de la sociedad.

Llegó Acción Nacional y cambió........

© El Heraldo de México