Sin máscaras ante el Pleno: del dicho al voto, la hora de la verdad
¡No entienden, que no entienden...! Entre el vaivén de la jornada laboral, entre miradas y silencios incómodos, se va dibujando la traición. Hace unos días, en la Cámara de Senadores, se aprobó el Dictamen por el que se reforman y adicionan diversas disposiciones del artículo 123, apartado A de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, por el que se reduce la jornada laboral de 48 a 40 horas paulatinamente hasta el 2030, asimismo, los derechos y salarios se mantienen, además de que se aumentó el límite de horas extras. Sin embargo, al momento de pasar de las palabras a los hechos, la postura de la oposición se torna ambigua. Un claro ejemplo, es cuando se presentan ante el Pleno mostrando sus argumentos vacíos “a favor” del Dictamen en lo general, por un lado, dicen que apoyan estos cambios; sin embargo, al momento de la votación en lo particular, su actitud se vuelve contradictoria.
Esta reforma laboral, beneficia a las y los trabajadores al otorgarles más tiempo de calidad, porque ¡sí!, quienes viven día a día también tienen derechos que se sustentan en el principio de progresividad y no retroactividad, de conformidad con el artículo primero constitucional, párrafo tres y esa realidad es lo que la oposición no ha entendido: que el mundo laboral no gira en torno a la voracidad de unas y unos cuantos, sino en quienes entregan su día entero trabajando para poner el sustento en la mesa, porque también son personas que merecen tiempo para convivir con sus familias y mejorar la calidad de vida.
Ahora, la pregunta, ¿por qué esta reforma se va introduciendo de forma escalonada? Se dice que “Roma no se construyó en un día” y lo mismo acontece con esta reforma, lo que pretende es garantizar que cada paso se dé con seguridad y certeza, procurando que los derechos laborales beneficien a quienes sostienen este país, el cual en resumidas palabras es el pueblo mexicano, por lo que requiere tiempo para ajustarse de manera sostenible. Sin embargo, algunas y algunos supuestos representantes de la oposición parecen no comprender que esta iniciativa no es para obtener aplausos fugaces, sino para construir un futuro más justo y que los conflictos y desacuerdos entre la bancada no deberían proyectarse en el debate ante el Pleno y frente a las y los pobladores que conforman esta nación. El pueblo de México camina de la mano con el actual gobierno de la Presidenta, Doctora Claudia Sheinbaum Pardo, quien no solamente reconoce, sino que ha priorizado la protección y el bienestar de las personas trabajadoras y se demuestra en la lucha constante para salvaguardar los derechos humanos que están consagrados en los instrumentos internacionales. ¿Y qué ha hecho la oposición? Bajar la mirada cuando el pueblo las y los necesitan o levantarse de sus escaños y dar la espalda al país, porque anteponen su ego, la ambición política y personal al deber con la nación y esto, es lo único que saben hacer: vulnerar la confianza de las y los mexicanos que en algún momento les depositaron su voto y critican lo que no quisieron hacer mientras ostentaban el poder. Es momento de que todas las fuerzas de oposición miren hacia las y los gobernados, en lugar de a sí mismas y que actúen con compromiso y verdadera convicción.
¡Quítense la venda de los ojos, observen con atención y actúen ante las necesidades de la ciudadanía, porque el pueblo juzgará su cobardía en las urnas!
POR DIANA LÓPEZ ZURITA
