Homo digitalis: ficha de campo de una especie en curso
Cada vez que alguien dice que la inteligencia artificial "nos va a cambiar como especie" suena a exageración de titular. Y sin embargo, si uno revisa la historia real de la evolución humana, la frase es mucho más literal de lo que parece. No sería la primera vez que una tecnología nos reescribe por dentro. Sería, de hecho, la cuarta o quinta.
Cuando la tecnología ya nos cambió el cuerpo
El fuego no fue solo una herramienta útil: según el antropólogo Richard Wrangham, cocinar los alimentos permitió a nuestros ancestros extraer más energía de la misma comida con menos esfuerzo digestivo, lo que liberó recursos metabólicos que el cuerpo redirigió hacia un órgano carísimo de mantener: el cerebro. El fuego, literalmente, nos ayudó a construir el cerebro que hoy tenemos. No fue solo cultura. Fue anatomía.
La agricultura hizo algo parecido, pero más rápido y más visible en nuestros genes. Los pueblos que domesticaron el trigo, el arroz o la papa desarrollaron, en unos pocos miles de años, más copias del gen que produce la enzima para digerir el almidón. Los pueblos ganaderos que empezaron a ordeñar animales desarrollaron la capacidad de digerir lactosa en la edad adulta —algo que la mayoría de los mamíferos, y buena parte de la humanidad no ganadera, no puede hacer.
No cambiamos de especie por decisión: cambiamos porque la tecnología alteró qué rasgos convenía tener, y la selección natural hizo el resto. Incluso la escritura, que no altera el ADN, alteró profundamente cómo funciona la mente.........
