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Se llama estanflación

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11.03.2026

El fantasma de la estanflación ha llegado al mundo y, con más fuerza, a México. A muchas economías las acecha, y casi podría decirse que en México ya se ha vivido durante los últimos cinco años, pues del 1 de enero de 2021 al 31 de diciembre de 2025 nuestro país tuvo una inflación acumulada de 31 por ciento, lo que arroja una tasa promedio de inflación anual en ese período de 5.5 por ciento.

Y si comparamos eso con la tasa anual de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB), que fue de únicamente 3.05 por ciento, en el mismo período, podemos hablar de condiciones que se asemejan a una estanflación: alta inflación y bajo crecimiento.

Y muy probablemente aún estamos en ella, porque el Inegi reportó el lunes que la inflación nuevamente salió del rango objetivo del Banco de México, al arrojar un dato superior a 4 por ciento anual, mientras que el crecimiento del PIB podría estar cercano a 2.3 por ciento, si tomamos como base el Indicador Oportuno de la Actividad Económica (IOAE) de enero 2026.

Puede existir un debate muy fuerte sobre si el término estanflación aplica o no a la economía mexicana, sobre todo porque no existe una elevada tasa de desempleo, aunque sí de empleo informal. Pero ese sería un debate fútil entre economistas y banqueros. Lo que es un hecho es que llevamos cinco años con un promedio de alta inflación y bajo crecimiento. Es innegable.

El problema de la estanflación es que es muy complejo corregirla. La tentación de bajar la tasa de interés para estimular el crecimiento del PIB es incompatible con controlar la inflación. Y a la inversa también aplica la paradoja, porque subir la tasa, para controlar la inflación, inhibe el crecimiento del PIB.

En este sentido se necesitaría una valoración relativamente urgente de parte del Banco de México, de Victoria Rodríguez Ceja, porque, como se observa, el fenómeno persiste este año: la tasa de inflación está más que duplicando la tasa de crecimiento del PIB. La Convención Bancaria de Cancún, la próxima semana, sería un momento propicio para abordar este desafío. Una estanflación es un escenario de crisis silenciosa y de bajo impacto.

Danone, que encabeza Silvia Dávila, está volcada en el mercado de los yogures altos en proteína. Ahora ha lanzado Oikos Pro Shake, una bebida láctea alta en proteína, sin azúcar añadida en varios sabores. La empresa dijo que el mercado de yogurt alto en proteína creció 236 por ciento en 2025, y que el valor del mercado de proteína en suero llegará a Dlls. $184 millones este año.

El Consejo de Empresas Globales, que preside Manuel Bravo, anunció la salida de Érika Quevedo de la dirección general el 31 de marzo próximo. Aun no se define el reemplazo, pero seguramente saldrá de las filas de alguna de las empresas del propio Consejo.

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