Las gratitudes: deudas que no se pueden saldar
Michka Seld es una anciana a la que empiezan a fallarle las palabras y, con ellas, la capacidad de valerse por sí misma. Deja su casa, se muda a una residencia. La visitan Marie, una joven a la que acompaña desde que era una niña, y Jérôme, el logopeda que la ayuda a ejercitar la memoria para preservar el habla. A pesar de su deterioro, Michka no olvida un pendiente: agradecerle a una pareja —los Olfinger— que años atrás la escondió, la acogió y le salvó la vida. Mientras reconoce el valor de lo que recibió, la edad la enfrenta a la imposibilidad de conservarlo. “Envejecer”, escribe Delphine de Vigan, “es aprender a perder”.
Las gratitudes (Anagrama, 2026) es una novela breve, ligera, de espacios pequeños y pocos personajes. Esa constricción formal expresa el estrechamiento de la vida de Michka: menos lenguaje, menos movimiento,........
