Hemos vivido engañados... y ahora decepcionados
La historia no perdona a los perfectos. No existen. Los héroes de la patria no fueron estatuas antes de ser estatuas: fueron hombres con apetitos, miedos y cuentas pendientes.
Hidalgo bebía y dudaba. Morelos cargó culpas que nunca confesó del todo. Juárez firmó decretos que hoy nos incomodan. Quiérase o no, la condición humana no admite santos de a de veras.
La historia oficial pule las estatuas hasta que dejan de parecer humanas. Y ahí está el error: al volverlas impolutas, las vuelven inservibles como espejo. El poder real -el de ayer y el de hoy- no se ejerce desde la pureza, sino desde la contradicción.
Y con esa reflexión, a propósito de las fiestas patrias, junto con mi colega Isaías Robles tuve la oportunidad de conversar, en el programa de radio A Fuego Lento, con Héctor Zagal, filósofo, escritor y divulgador cultural, sobre los mitos y realidades de la Independencia. Y vaya que hay tela de dónde cortar.
Primer mito: no fue, en su origen, un........
