Pandemonio electoral
Con los magistrados disminuidos, los consejeros confrontados, los partidos hechos bolas y la adopción de decisiones inútiles o cuestionables inició a tiempo, pero tarde el proceso electoral 2026-2027. Un concurso que, por el marco y el contexto donde se desarrollará, sugiere un pandemonio y no una fiesta.
A tiempo porque ayer se estableció como la fecha formal del inicio, pero el árbitro ni el juez nomás no vieron que empezó mucho antes y que, con actos anticipados de campaña, los partidos –Morena a la cabeza– mostraron manifiesta disposición a burlar o torturar la ley.
Empezó mal el proceso, y aun cuando la fuerza en el poder sonríe hacia fuera y se aflige hacia dentro, ahora nomás falta por ver cómo termina. La democracia está de por medio.
Lo paradójico del arranque del proceso electoral lo protagoniza Morena.
La fuerza en el poder cuenta, a pesar de los pesares, con innegable preferencia electoral y, sin embargo, optó por asegurar el poder emprendiendo acciones y operaciones o impulsando medidas que, desde ahora, ponen en duda la calidad y pulcritud del proceso electoral. Generó así un problema que no tenía y dejó de resolver el que, verdaderamente, lo asedia y lo coloca un apuro. Esa estrategia provoca la impresión de una pérdida de confianza de Morena en su propia capacidad y fortaleza para levantarse con el triunfo sin poner en duda la legitimidad de éste.
Hasta ahora, el desafío de........
