Infantino y la Ley de Audiencias
La nueva iniciativa presidencial sobre los derechos de las audiencias ha despertado una animada discusión sobre si el objetivo final es la censura de los medios electrónicos y, eventualmente, de la prensa escrita y las plataformas digitales. La presidenta Claudia Sheinbaum dice que no quiere silenciar a los medios, sino ampliar las avenidas de la libertad de expresión. Para unos, esta reforma a los derechos de las audiencias, incorporadas a la Constitución en 2013, es una deriva autoritaria, pero las autoridades alegan que tratan de proteger el derecho a la información veraz, diferenciar noticia de opinión y fomentar la autorregulación. El problema es quién define qué es veraz y tiene la última palabra para sancionar. Ahí está la debilidad y amenaza: será la Presidencia la que decida lo que el pueblo reciba de información.
La iniciativa presidencial sobre la llamada Ley de Audiencias no podría explicarse mejor que con un caso práctico reciente: la reversa de Gianni Infantino a su plan que haría accionista de una nueva filial de la FIFA, con 20%, al fondo de Kushner, hermano del yerno de Donald Trump. Su propuesta, que vivió 72 horas en la opinión pública, se habría mantenido en secreto, con tiempo para negociar discreta e individualmente el proyecto, de no ser porque se le atravesó el Financial Times, que al revelar sus deseos, detonó un rechazo global que terminó sepultándolo.
Bajo las disposiciones de la iniciativa de la presidenta Sheinbaum, eso habría sido imposible de difundirse en México salvo que un medio arriesgara su capital a una multa (que establece la propuesta) obscena, por haber sido lo que peyorativamente se define aquí un trascendido.........
