¿Dónde está Amílcar?
Hay una crisis en Palacio Nacional. Lleva una semana y fue causada por el descubrimiento del santuario de Jorge Amílcar Olán Aparicio en Suiza. Hay paranoia, culpándose internamente de haber filtrado una información a TV Azteca, pese a que hay señales de que el trabajo no fue interno, sino externo, no mexicano, sino extranjero. No es para estar más tranquilos, sino al contrario. La pregunta que se hacen dentro y fuera del gobierno es dónde está, porque de Lugano, en los Alpes suizos, en la frontera con Italia, se fue hace una semana corriendo para escapar del escrutinio público.
El gobierno mexicano no sabe hacia dónde, como tampoco sabía antes de que TV Azteca les reventara en la cara el departamento y la cara operada de Amílcar Olán, pese a que estaban buscando ubicarlo. Decían que entre Suiza –el lugar donde el columnista Claudio Ochoa, primero, y yo, lo situamos en octubre del año pasado– y España, sin certeza. España es un destino poco probable, por tantos mexicanos que viven en ese país y que pueden reconocerlo por las imágenes difundidas masivamente la semana pasada. Una apuesta podría ser Dubai, su misteriosa escala camino a Suiza el año pasado. Nadie que no tuviera registro de que ahí pasó una breve temporada antes de llegar a Lugano pensaría en ese emirato del Medio Oriente.
La realidad es que nadie sabe dónde está y la poca capacidad del Centro Nacional de Inteligencia, particularmente en el extranjero, reduce las posibilidades y capacidades del gobierno para determinar su nuevo escondite. Amílcar Olán debe ser una persona que prácticamente se ha ido a la clandestinidad, temeroso no de........
