Las lecciones de Coahuila
Hace nueve años, el Partido Acción Nacional se quedó a menos de 31 mil votos de ganar la gubernatura de Coahuila, en una elección muy peleada entre su candidato, Guillermo Anaya, y el priista Miguel Riquelme, quien resultó electo. El abanderado del PAN obtuvo más de 452 mil votos.
Hoy, nueve años después, el panismo quedó anulado, no alcanzó el mínimo exigido de 3% de la votación y perderá sus prerrogativas en la entidad, es decir no obtendrá financiamiento local en los años en que no hay elecciones, tras unos comicios en los que el PRI arrasó, como ya anticipaban las encuestas en esa entidad gobernada por el priista Manolo Jiménez.
Eufórico, el presidente nacional priista, Alejandro Moreno, se apresuró a presumir el triunfo como suyo, como si las preferencias de los coahuilenses por el tricolor se debieran a su dirigencia, cuando todo mundo sabe que el priismo en Coahuila es una fuerza local y se cocina aparte. Pero bueno, el campechano Alito no podía no colgarse esa medalla, que buena falta le hace a su disminuido partido. A ver cuánto les dura la borrachera antes de reparar en que el escenario de Coahuila dista mucho de replicarse a nivel nacional.
Y el PAN vaya que tiene mucho que revisar tras esa derrota. Cómo pasó de disputarle de tú a tú la gubernatura al priismo a prácticamente desaparecer del mapa electoral.
Ya en 2023, cuando fue en alianza con el PRI y acompañó al candidato tricolor Manolo Jiménez, quedó demostrada su escasa fuerza, pues el PAN aportó menos de 90........
