¿Una ventana de oportunidad ante la crisis de desaparecidos?
Era un caluroso mediodía de miércoles, 23 de agosto de 2023. En Xochitepec, Morelos, a doña Elvia Ruiz le tomaban muestras genéticas de saliva, que se irían a una gran base de datos con el objetivo de confrontar su ADN con el de las osamentas que yacen en los servicios médicos forenses sin identificación alguna.
Eran las instalaciones de lo que prometía ser el nuevo Centro Nacional de Identificación Humana. Esa madre buscadora, que llevaba dos años sin saber el paradero de su hijo Édgar, alimentaba sus esperanzas de que en ese lugar la ayudarían a tener elementos que permitieran ya no encontrar, sino identificar a su hijo en el peor de los escenarios, es decir, en caso de que estuviera muerto y su cuerpo hubiese sido depositado en alguna fosa común, engrosando la lista de más de 50 mil restos sin identificar en el país.
Esa misma mañana del 23 de agosto de 2023, quien fuera comisionada nacional de Búsqueda, Karla Quintana, renunciaría al cargo en medio de versiones de desencuentros derivados de la presunta intención del gobierno de López Obrador de rasurar el padrón de desaparecidos.
Medio año después, en febrero de 2024, el incipiente Centro Nacional de Identificación Humana estaba siendo desmantelado. Más allá de que AMLO nunca recibió a las madres buscadoras, esa era una muestra clara de que........
