Fracturas en el régimen
Lo que hasta hace pocos meses se apreciaba como grieta, hoy estamos viendo una fractura pública en la cima del poder de la cuatroté. Ya no hay simulaciones. Ya se quitaron las máscaras. No es una redefinición de proyecto, sino cuáles son los alcances, los límites, las necesidades cupulares y, al final del camino, quién se queda como cabeza del régimen. Las dos corrientes que existían, los puristas de Andrés Manuel López Obrador y los claudistas de Claudia Sheinbaum, se han atomizado al grado de que grupos antes homogéneos han entrado en conflicto.
La fractura se aprecia como derivada de tres noticias que, en sí, son espectaculares: la creencia dentro de un ala del gobierno de la presidenta Sheinbaum de perseguir y eventualmente entregar a funcionarios con presuntos vínculos con el crimen organizado, como reveló The New York Times; la discusión en el gabinete sobre qué hacer ante las “exigencias insostenibles” de Estados Unidos que incluye la captura de políticos supuestamente relacionados con el narcotráfico, como abundó The Wall Street Journal, y la censura a una entrevista de la dramaturga Sabina Berman en el Canal 14 al radical activista Eduardo Verástegui.
Las dos primeras tienen como su mayor valor, no que exista la petición, que ya alcanzó el nivel de queja, de altos funcionarios de la administración Trump que durante meses le han pedido al gobierno mexicano que procese a políticos, principalmente de Morena, vinculados al narcotráfico, que se ha venido detallando en la prensa mexicana, sino el hecho de que sean miembros del gabinete de........
