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La obsesión de Lenia Batres (y de toda su familia)

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Lenia ha sido, por decir lo menos, la piedra de la SCJN. Ha logrado lo impensable, unir a los ocho ministros en su contra.

No solo no tiene los conocimientos ni la preparación, tampoco tiene la inteligencia emocional necesaria para un cargo así. Su ignorante soberbia la exhibe y corre más rápido que sus argumentos. Sus proyectos y discursos contra la iniciativa privada han unido a propios y extraños, nadie en la historia de la Corte había puesto tanto en peligro la inversión en México.

La defensa a los intereses de su hermano Martí Batres ha puesto en jaque al país.

No sorprende, ellos, los Batres, han demostrado una y otra vez que antes que cualquier movimiento, partido o proyecto político está el apellido. Incluso operaron en contra de los acordeones del bienestar de la presidenta, una indisciplina de la que pocos hablan, pero que TODOS conocen dentro del movimiento.

¿Qué podría esperarse de una activista juvenil subversiva?

Alguien que lleva el nombre –en femenino– del camarada Lenin y, por su temperamento y su trayectoria de golpeadora, una experta en perseguir empresarios, fastidiar negocios prósperos a través de medidas de autoridad, desde que empezaba en los cargos que ha tenido en la Ciudad de México.

Fiel a su costumbre de pelearse con sus pares, lo de Lenia nunca ha sido el trabajo en equipo.

Baste recordar el antiquísimo pleito con Dolores Padierna, esposa del padrino político de Martí, René Bejarano, quien incluso tuvo que correrla con seguridad de........

© El Financiero