Vender bien a México, sigue vigente
Tenemos más de un año escuchando y sobreviviendo a los discursos y embates del presidente estadounidense de que cambiaría las reglas del juego y México sería uno de los grandes perdedores. La lista de ataques ha sido larga; anote la amenaza de aranceles, las presiones para regresar plantas a Estados Unidos y la constante revisión del T-MEC; lo positivo es que todos más o menos se ha logrado sortear.
En las últimas semanas el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, ha estado centrado no sólo en llevar las negociaciones a buen puerto, sino en explicar lo que ha sucedido con la revisión del T-MEC y sobre todo, más allá de que “ya pasó lo peor”, hay que reconocer que México logró sobrevivir a la primera gran embestida del nuevo proteccionismo estadounidense y eso es relevante.
Mientras muchos países enfrentan aranceles generalizados, alrededor del 85 por ciento de las exportaciones mexicanas continúa entrando libre de gravámenes gracias al T-MEC; claro, eso no significa que el problema terminó, sino que México sigue conservando una ventaja competitiva que el resto del mundo quisiera tener.
El verdadero cambio está en entender que Trump ya no negocia únicamente comercio, sino que la geopolítica, seguridad económica y cadenas de suministro son parte de la negociación que se tiene y también que la lógica dejó de ser quién produce más barato y pasó a ser quién resulta estratégico para Estados Unidos, y ahí el papel de nuestro país es más que claro, por ello, pese a que “ya pasó lo peor” la presión continuará hacia México.
En septiembre habrá nuevas negociaciones sobre las secciones 232 y 301, que afectan directamente al acero, aluminio y automóviles, y en ese tema nadie puede asegurar que Trump no vuelva a sorprender con un nuevo anuncio. La incertidumbre es parte de la vida diaria en esta administración, y hay que reconocer ha sabido sortear los embates, se ha logrado mantener la “cabeza fría”.
Porque mientras se habla de posibles........
