La UNAM y el nuevo costo de la confianza
La UNAM entró en crisis por algo inédito en México. No fue un sabotaje ni un ciberataque. Fue algo más inquietante: un número todavía indeterminado de decisiones individuales que, acumuladas, quebraron la credibilidad del proceso de admisión más importante del país.
Por primera vez en su historia, la UNAM aplicó completamente en línea su examen de ingreso a licenciatura. Lo presentaron 158 mil 712 aspirantes de los 191 mil 306 registrados, bajo supervisión remota, con herramientas de inteligencia artificial que generaban alertas para su revisión por personal universitario.
Los resultados, publicados el 17 de julio, encendieron las alarmas por una anomalía estadística contundente. Entre 2021 y 2025, apenas 3.5 por ciento de los sustentantes alcanzaba 100 aciertos o más. Este año, la proporción saltó a 16.3 por ciento. En el segmento de excelencia —110 aciertos o más—, el brinco fue de 0.9 a 5.5 por ciento. Una variación de esa magnitud exigía una explicación y hacía imposible tratar los resultados como ordinarios.
La Universidad canceló alrededor de 2 por ciento de los procesos por conductas contrarias a la convocatoria; presentó el 3 de julio una denuncia penal contra quienes vendían servicios fraudulentos para sustentar el examen; suspendió las inscripciones, e instaló una Comisión Técnica de 16 integrantes —15 especialistas en educación, estadística, cómputo, derecho e inteligencia artificial, más un secretario técnico—, presidida por Eduardo Bárzana García. El viernes pasado, la Comisión entregó su primer dictamen y el rector Leonardo Lomelí aceptó su recomendación central: aplicar un examen de control, presencial y con versiones diferenciadas, cuyo resultado definirá la asignación final de lugares.
Las causas: incentivos, no solo........
