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El Mundial que movió la escuela antes que el balón

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09.05.2026

Antes de que ruede el balón en la Ciudad de México el próximo 11 de junio, pareciera moverse algo más sensible: el calendario escolar.

Aunque después del anuncio del cambio de calendario, la SEP tuvo que reconsiderar y dejar pendiente la decisión, el tema ya provocó una gran polémica.

Aún antes de que comience el Mundial 2026 México ya enfrenta la pregunta que debería acompañar a toda fiesta financiada y gestionada, directa o indirectamente, por el país: ¿podemos organizar el espectáculo deportivo más grande del planeta sin suspender la vida normal?

La pregunta importa porque el Mundial no es, como suele presentarse en la propaganda extrema, ni un milagro económico ni una amenaza. Es una prueba de estrés. Medirá si México puede convertir una vitrina global en beneficios duraderos o si, para que funcione la fiesta, el Estado tiene que alterar escuelas, saturar ciudades, redirigir recursos y maquillar urgencias.

La economía exige proporciones, no confeti. Deloitte calcula que el torneo aportará 2 mil 730 millones de dólares en valor agregado, equivalente a 0.14% del PIB nacional, y generará 112,200 empleos temporales. Es un dato relevante para hoteles, restaurantes, transporte, comercio y entretenimiento, pero no es una palanca capaz de cambiar la trayectoria de una economía de casi 1.9 billones de dólares.

Banorte, más optimista, estima entre 42 y 62 puntos base adicionales al PIB de 2026, concentrados en junio y julio, en tres ciudades sede y en sectores específicos. El Mundial puede mejorar una temporada; no va a resolver una década.

La derrama existirá, pero no caerá pareja. Ganarán quienes ya están........

© El Financiero