¿Somos el ombligo del mundo?
Hay momentos en los que un país entero parece mirarse al espejo con tal intensidad que deja de ver lo que ocurre a su alrededor. México vive uno de esos momentos.
La conversación pública gira sobre sí misma: nombramientos, señales, acomodos, alianzas, pugnas internas. Es política que se contempla el ombligo. Y al hacerlo, corre el riesgo de perder de vista el mundo real.
Toda la política es local, suele decirse. Algo de verdad tiene. Pero convertirlo en dogma puede ser un error costoso, porque hay coyunturas en las que lo decisivo no se cocina en la plaza pública propia, sino en escenarios remotos. Hoy vivimos una de esas coyunturas.
Mientras la atención doméstica sigue girando sobre sí misma, la reciente escalada en Medio Oriente —con ataques sobre infraestructura energética en el Golfo y nuevas presiones sobre el estrecho de Ormuz— ha elevado el precio del crudo más de 12 por ciento en tres semanas y ha reabierto el debate sobre una inflación importada que los bancos centrales creían controlada.
El impacto no se queda en la energía. Las tensiones en rutas marítimas clave están elevando los costos de flete, retrasando entregas y obligando........
