¿De qué morimos en México?
El viernes 7 de agosto, el INEGI publicó el Reporte de Resultados de las Estadísticas de Defunciones Registradas 2025. La cifra inmediata es de 762 mil 494 defunciones registradas en forma preliminar, 7 por ciento menos que en 2024. Pero el dato que mejor retrata el cambio de fondo es otro: 58.7 por ciento de los fallecimientos correspondió a personas de 65 años y más.
“Morirse de viejo” no existe como causa en ningún certificado de defunción. Morir a edades más avanzadas, en cambio, sí es un hecho estadístico. En 2005, las personas de 65 años y más representaban 5.5 por ciento de la población. La estimación más reciente difundida por el INEGI —correspondiente a 2023 y basada en las proyecciones de Conapo— las ubica en 8.2 por ciento, unos 10.8 millones de personas. El aumento es de 2.7 puntos porcentuales o, medido en términos relativos, de casi 50 por ciento. No debe confundirse ese peso en la población con su peso entre las defunciones: un grupo que reúne poco más de ocho de cada cien habitantes concentra casi seis de cada diez muertes registradas.
Vistas por causa, la concentración es todavía mayor. De las 177 mil 673 muertes por enfermedades del corazón —la primera causa nacional—, 75.9 por ciento fue de adultos mayores. En las enfermedades pulmonares obstructivas crónicas la proporción llega a 91.3 por ciento y en las cerebrovasculares, a 72.2. Corazón, diabetes y tumores malignos sumaron 376 mil 553 defunciones: 49.4 por ciento del total. Son el rostro dominante de la mortalidad en una población que envejece, no un desenlace........
