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A veces llegan cartas

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08.06.2026

De momento no sabemos si el discurso pronunciado por la presidenta el pasado domingo 1 de junio, al celebrar los dos años de su triunfo electoral, fue conocido, consultado o aceptado previamente por el expresidente López Obrador. Más allá de los diferentes estilos entre ambos, el mensaje, por su radicalización y por su cambio cualitativo, parecía más que una reacción disonante dentro de la relación entre el expresidente y la presidenta actual: parecía un reparto de papeles.

Es evidente que la relación entre los Estados Unidos de América y los Estados Unidos Mexicanos se encuentra en su momento de mayor tensión y peligro de los últimos años. También es evidente que, detrás de todo el lenguaje de la colaboración, se esconden muchos de los elementos básicos de una realidad incómoda: la relación entre los dos países, al menos formalmente, sigue cubierta por el cumplimiento de las demandas institucionales de esa relación.

¿Qué quiere decir todo esto? Quiere decir que, más allá del jueguecito político y de la denuncia sobre si los agentes de la CIA o de la DEA tienen permiso, la verdad, la realidad, es que, con independencia del conocimiento que de ello tenga la Presidencia, los distintos elementos encargados de coordinar, aplicar y realizar la colaboración sí han cumplido con las demandas de la relación bilateral.

Bajo la colaboración, en el fondo, existe una dinámica de permitir, cooperar y usar, como es razonable, las posibilidades de intercambio entre medios, personas y agentes de las dos administraciones. Por una parte, la mexicana. Por otra, los encargados de proveer algunos servicios de inteligencia y algunos elementos físicos de colaboración para los objetivos de lucha contra el narco. Hoy, solo narco. Mañana, narcoterrorismo.

No sabemos si la carta de López Obrador, la carta en la que lo colocan en el centro, la carta en la que........

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