Mar-a-Lago 2
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Hace mucho tiempo ya que los cubanos están sufriendo. Pero no es el desvelo por el sufrimiento de los cubanos, cuyas causas son largas de analizar, lo que mueve al gobierno de Estados Unidos a apretar el cerco y ahorcarlos con un cinturón de miseria.
Es el idéntico resort que Trump exhibió en Davos como el destino ideal para la Franja de Gaza: un acantilado de edificios de lujo para la élite internacional frente al mar más bello del mundo, un paraíso de balnearios de 20 estrellas a 90 millas de Miami, un Mar-a-Lago 2 para la plutocracia mundial.
Como el destino de los venezolanos, el de los cubanos puede esperar; lo importante es que el gran capital exprima primero las reservas del mundo: allí el petróleo, allá el turismo, más allá el frigorífico descomunal de Groenlandia para los candentes laboratorios de la Inteligencia Artificial.
Porque detrás de la locura que está gobernando el mundo hay todo un sistema de cajas registradoras contabilizando las ganancias, y Trump no mira a Cuba con los ojos de la conmiseración por la suerte de los pobres isleños sino con los ojos del cálculo gerencial: ¿Cuántas torres Trump caben a lo largo del malecón de La Habana, y cuántos hoteles Trump pueden bordear Cuba desde Matanzas y Varadero pasando por Guantánamo hasta Playa Girón?
¿Qué demora........
