UNAL: ¿proyecto de nación o proyecto político?
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El desespero político suele convertirse en el peor consejero de los gobiernos cuando empiezan a percibir su final y la incertidumbre respecto de su continuidad. Es entonces cuando emerge el mesianismo, esa tentación que enaltece aportes menores como obras fundacionales y convierte la ceremonia oficial en escenario de exaltación personal. La reciente inauguración del Edificio Nuevos Espacios para las Artes, en la sede Bogotá de la Universidad Nacional, ofreció un ejemplo de manual. El presidente de la República pretendió erigirse como el mesías fundador de la nueva Facultad de Artes, e instrumentalizó la ocasión para maltratar públicamente al rector. No fue un exabrupto retórico aislado: fue un abuso de poder y un acto de desconocimiento histórico.
La aritmética desmiente el mito. La Fase II, aprobada el 1 de junio de 2023 por el gobierno del presidente Petro, comprometió 70.000 millones de pesos en construcción y dotación de las áreas administrativas del bloque A. Esto es, el 40 % del valor total. El 60 % restante, 101.344 millones de pesos, había sido gestionado por administraciones anteriores (presidente Iván Duque): la Fase I aprobada el 2 de enero de 2020 (obra civil de los bloques B, C y plataforma D, financiada con rentas propias, crédito Findeter, Estampilla U. Distrital y Estampilla Pro UNAL), y la dotación tecnológica y mobiliario adicionada el 22 de agosto de 2022. Las cifras fueron suministradas por la oficina de Planeación de la Sede Bogotá.
¿Entonces quién ha financiado y gestado este importante proyecto de infraestructura, que no solo recupera los espacios para las Artes, sino que les permite a los jóvenes de la UNAL un mejor ambiente académico? Quien pone el 40 % de una obra no es su fundador. Es, en el mejor de los casos, un continuador. No olvidemos que son recursos provenientes de impuestos que pagamos todos los colombianos.
El edificio que el gobierno se atribuye hoy, hunde sus raíces en la Escuela Nacional de Bellas Artes de 1886 y en la Escuela Nacional de Música de 1882. En 1935, Alfonso López Pumarejo, buscando la unidad administrativa de la universidad, planteó que todas las facultades y escuelas existentes, así como las instituciones por crear, debían integrarse para conformar la nueva universidad. Sostuvo entonces que la Escuela de Bellas Artes, el Conservatorio Nacional de Música y el Teatro Nacional, reorganizados, “orientarán y depurarán nuestra actividad artística, buscando y fomentando ideales estéticos y ejerciendo su benéfica influencia no solo entre todos los estudiantes, sino entre los profesores y la sociedad en general” (Alfonso López Pumarejo y la Universidad Nacional de Colombia, Víctor M. Moncayo, primera edición 2000, Editorial Unibiblos). En 1965, bajo la reforma del rector José Félix Patiño, el........
