Congreso improbable
Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
Si los nuevos congresistas toman en serio sus responsabilidades, es factible que descubramos una generación de hombres y mujeres públicas estudiosas, que prefieren el argumento que el grito o el insulto.
Por supuesto, si eso llegare a ocurrir, nada se le deberá al presidente electo Abelardo de la Espriella (ADLE) ni mucho menos al jefe del Movimiento de Salvación Nacional, Enrique Gómez Martínez, quien mostró su impreparación para el oficio al pretender vestirse de opositor para replicar el discurso de despedida de Petro. Ambos conciben la política como un ejercicio de odios irreconciliables, que es lo que debe superarse.
El mal de la polarización se combate con discusiones ilustradas, sensatas, despojadas de referencias y ataques personales. En esa dirección resultó conveniente que petristas y uribistas coincidieran en no designar como presidente del Senado al candidato del futuro gobierno, no porque estos grupos se hubiesen aliado, lo cual no ha ocurrido, sino porque a ADLE le tuvo que quedar claro que en una democracia el presidente no se manda solito ni se hace su........
