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Curar el fanatismo

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21.10.2026

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Corría el año 1975 y el Museo Nacional era todavía el cuarto noble de algunas familias presidenciales. Un salón contenía memorias de Eduardo Santos y, otro, reliquias de Laureano Gómez. Se había dado un cambio en la dirección luego de 24 años de ser liderado por Teresa Cuervo Borda. La nueva directora, Emma Araújo de Vallejo, tenía claro que se necesitaba cambio para que el Museo fuera algo más que un vasto anticuario nacional. Se hablaba de la nueva historia, de adicionar algo propio a la mirada hispánica, se luchaba entre el arte figurativo y abstracto. El país social, político e intelectual iban tres salas adelante del museo….

Corría el año 1975 y el Museo Nacional era todavía el cuarto noble de algunas familias presidenciales. Un salón contenía memorias de Eduardo Santos y, otro, reliquias de Laureano Gómez. Se había dado un cambio en la dirección luego de 24 años de ser liderado por Teresa Cuervo Borda. La nueva directora, Emma Araújo de Vallejo, tenía claro que se necesitaba cambio para que el Museo fuera algo más que un vasto anticuario nacional.........

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