Tiranos
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En enero del 2026, las autoridades de la Universidad Texas A&M le comunicaron al profesor de filosofía Martin Peterson que debía “abandonar o remover” de su curso introductorio los temas de raza y género vinculados con los diálogos de Platón. La orden formaba parte de una revisión de los programas de estudio llevada a cabo por la universidad texana con el fin de aplicar la nueva política dictada por su Junta de Regentes. Dicha política establece que “ningún curso académico del sistema promoverá la ideología racial o de género, o cualesquiera otros temas relacionados con la orientación sexual o la identidad de género”.
Para algunos, el objetivo de medidas como esta no es el texto de Platón como tal sino las perspectivas de lectura que enfatizan temas como el género o la raza que, se supone, no serían apropiadas para leer un texto “clásico”. Para otros, dado que no es posible leer un texto sin tener en cuenta el contexto de quien realiza la lectura, así sea tan solo para marcar la distancia que separa al autor de sus lectores actuales, las diferencias entre ambos contextos, o simplemente para estimar la relevancia de un texto clásico en el mundo de hoy, se trata de algo más que un mero acto de censura.
Que textos como la República o el Simposio leídos en un curso introductorio de filosofía moral clásica terminen siendo juzgados culpables de cosas tan recientes como “wokismo”, o de violar las premisas de una institución que busca proteger a sus estudiantes de “izquierdismo” porque hablan de identidad de género, y porque dichos temas interesan a los estudiantes, es absurdo. Dicho absurdo revela cómo los puristas, los que........
