Pequeñas grandes mentiras para la historia
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No es suficiente que un medio que incurre en una mentira monumental pretenda lavarse las manos echándole la culpa a su fuente. La pretendida revelación, aberrante de haber sido cierta, de que el gobierno se gastó 23 mil millones de pesos en peluquería para la primera dama es otro síntoma grave del estado de postración del periodismo, de los politiqueros que, a sabiendas, lo han utilizado y de la sociedad conforme o cómplice que lo acepta como pecado venial.
Y tan grave como el bulo es que el medio no........
