Cepeda: una derrota anunciada
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La segunda vuelta no ha reflejado una competencia entre programas o propuestas entre dos corrientes políticas o de pensamiento. Se ha convertido en una de denuncias sobre el contrario. Pero iniciar pleitos no califica a nadie para gobernar mejor a Colombia. Más allá de eso ha sido, ante todo, un examen sobre el gobierno que termina y una decisión sobre si Colombia desea prolongar o corregir el rumbo. La principal dificultad de Cepeda no radica en su adversario. Radica en lo que él mismo representa.
Siguiendo a los resultados de la primera vuelta, las encuestas coinciden en anticipar su derrota. El miedo que trató de generar hacía su opositor no le alcanza para ganar. Ha despertado en los decisivos electores de centro, sobrevivientes a la polarización, más rechazo que entusiasmo en una contienda puramente emocional. Cepeda no ha logrado presentarse, simultáneamente, como heredero y como alternativa. Al reivindicar al gobierno, asume sus errores, su mala gestión, la corrupción asociada y su desgaste. Si toma distancia, corre el riesgo de perder su base electoral. Una mayoría le ha visibilizado, desde los trinos del presidente quien sigue ejerciendo como su “jefe” en un proceso que busca elegir a un gobernante y no a alguno........
