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Cepeda y Paloma

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20.04.2026

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Si no fuera porque existió Álvaro Pío Valencia, tío-abuelo de Paloma Valencia, uno podría especular sobre los componentes perversos de su apellido, a manera de ADN irremediable. Pero Álvaro Pío fue un hombre bueno, un académico científico, siempre en rebelión contra los privilegios, hasta el punto de que su parte de la herencia en tierras que le legó el poeta Guillermo Valencia la devolvió a los indígenas caucanos, por ser sus dueños ancestrales. Con la Casa Valencia —palacio que aún se erige en Popayán para lustre de la urbe— hizo otro tanto, rehusándose a recibir su parte de la cuantía que el Estado le desembolsó a la familia para convertirla en un museo.

Prefirió mas bien transarse por una pieza en el primer piso, cercana a la puerta principal, para vivir ahí con su cama, una mesa de trabajo, una........

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