Messi tiene todo; España, lo demás
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Pase lo que pase, ya ganó la poesía. O cómo más llamar a lo que escribió el loco guionista de esta realidad cuando decidió que, hace 19 años, quien sería el mejor jugador del mundo bañara en una ponchera a un bebé con el que hoy disputará la final de su último Mundial. ¿Magia? Y que ese bebé se haya convertido en un símbolo nacional en su país de resistencia al racismo y al odio. ¿Designio? Y que esa final se vaya a jugar en español en la sede del bully que encarna la persecución a todo lo que suene en español y alimenta el racismo y el odio. ¿Milagro? ¿Providencia? Como sea, esto estaba escrito y no parece haber forma en que pueda terminar mal.
Sobre Messi, ¿qué decir que no hayan dicho mil veces mejor y más preciso otros? Es tan sobrenatural como todo lo que lo trajo a este día. Un brujo que con el talento de sus hechizos desmonta el mito de que su equipo estaba recibiendo ayuditas. Un guerrero que lo ha ganado todo, pero lucha como quien no ha ganado nada. En estas horas, Latinoamérica es más que nunca Maradona........
