Exhibir la muerte
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“Por encima de todo, una figura espantosa llegó a resultar tan familiar como si hubiera estado expuesta a la mirada de todos desde los orígenes del mundo: la figura de aquella mujer afilada llamada la Guillotina.
Era el tema popular de las bromas; era el mejor remedio para el dolor de cabeza, impedía infaliblemente que el cabello se volviera gris y confería una delicadeza singular al cutis […] Había sustituido a la Cruz. Sobre los pechos de quienes habían desechado la Cruz se llevaban pequeños modelos de la guillotina; y allí donde la Cruz era negada, ante ella se inclinaban y en ella creían.
Cortó tantas cabezas que tanto ella como…
Cortó tantas cabezas que tanto ella como la tierra que más profanaba estaban cubiertas de un rojo putrefacto […]” Charles Dickens, Historia de Dos Ciudades.
Exhibir la muerte es reprochable por razones morales que a su vez son motivaciones prácticas. En esencia, si el gobernante incurre en los mismos actos que el criminal, o incluso en otros peores, ¿qué lo hace mejor que él?
El padre de la criminología moderna, Cesare Beccaria —a quien nuestro presidente estudió en sus clases de derecho penal, con el juicio que lo caracteriza—, sostiene en su libro De los delitos y las penas que los........
