Nunca dije nada inteligente
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Cuando tenía veintiún años y no sabía qué diablos hacer con mi vida, un canal de televisión me contrató para comentar el mundial de fútbol que se jugó en México. Yo sabía algo de fútbol, tampoco tanto. Me había enviciado con ese deporte desde muy joven. Lo poco que sabía lo había aprendido viendo partidos en los estadios de Buenos Aires.
El canal me fichó como comentarista porque yo escribía en un periódico una columna sobre fútbol titulada Zigzag. Los comentaristas del mundial éramos tres y vestíamos el mismo uniforme de traje azul y corbata roja. No nos despacharon a México para ver los partidos al borde de la cancha, pues el canal, tras adquirir los derechos del torneo, carecía de presupuesto para costear esos viajes. Comentábamos en los estudios de la televisora. En el centro mismo de la mesa, narraba el juego un verboso locutor. A su lado, las luces del estudio apagadas, los micrófonos abiertos, observábamos el partido los tres comentaristas: un veterano exfutbolista brasileño, un periodista uruguayo y yo. El brasileño era tímido, de pocas palabras, ensimismado, tristón. Le decían Didí, el inventor de “la hoja seca” en el fútbol, y ya murió. El uruguayo era una máquina de hablar, un torrente de palabras, y solo dejaba de parlotear cuando el locutor lo interrumpía bruscamente. Le decían El Veco, y ya murió también. Tanto hablaba El Veco, tan poderoso y florido era su verbo, que el productor del canal había atado una soga, por debajo de la mesa, a la silla del uruguayo, y cuando quería ordenarle que dejase de hablar, tiraba de la cuerda y el asiento del comentarista daba un brinco, y entonces El Veco, mortificado, herido en su orgullo, se resignaba a guardar silencio un momento. Pero, si lo dejaban, era capaz de hablar todo el partido, acallando al vibrante locutor y al taciturno Didí.
A mí me gustaba ver fútbol, y jugarlo con amigos los fines de semana, pero más me gustaba fumar marihuana y aspirar cocaína. Fumaba marihuana todos los días y aspiraba cocaína los fines de semana. Vivía solo, en hoteles, y viajaba con frecuencia a Buenos Aires para ver fútbol y comprar libros. Antes de entrar al canal........
