Zotea y represión*
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En la noche del 21 de febrero, escribo consternado por la muerte de la artista Liliana Angulo, directora del Museo Nacional de Colombia. Perdemos a una pionera y figura paradigmática en la denuncia del racismo y su estereotipia, a partir de una plástica con rasgos de humor, observante del día a día y de la historia.
Parecería ser que gracias a Yeni y Caché he ganado lectores. Uno de ellos me dice que ya no hago columnas de opinión, sino cuentos, quizás capítulos para una novela. No tengo la competencia para eso último, mas sí memoria para elaborar una visión panorámica tanto sobre aquella etnodiversidad Afropacífica a la cual la cimienta la fraternidad de las personas con la naturaleza, como acerca del refinamiento que esas personas poseen en sus maneras de pensar y relacionarse con parientes y vecinos. Tal refinamiento es materia prima de medios conversacionales y estéticos de alcanzar convivencias no violentas. La expansión de los cultivos de coca, la minería ilegal, la tala y el contrabando de maderas finas y fauna silvestre, así como el tráfico de personas han llevado a que esa convivencia pueda quedar en los anaqueles del pasado. Quizás sea demasiado optimista si me esperanzo de que estos escritos sobre protagonistas de las culturas negras contribuyan a un rumbo alternativo.
Terminada la visita al........
