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La invención del éxito

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09.08.2026

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El tópico de la inocencia infantil siempre te ha parecido una extraña invención adulta, un efecto colateral de la nostalgia. Del colegio recuerdas más bien las bravuconadas de los líderes y su exuberante picaresca para aprobar exámenes: chuletas tatuadas en la piel bajo las mangas o el reloj, fórmulas grabadas en el bolígrafo Bic a punta de compás, apuntes en la papelera, perfeccionadas maniobras de distracción a la autoridad. Quienes aprobaban gracias a esas tretas gozaban de un aura de admiración, mientras que estudiar se consideraba una sumisión burda y sin mérito. Había una clarísima división entre los listos y los empollones, entre los audaces y los obreros del esfuerzo. De adultos, correteando en nuestro patio de recreo digital, seguimos haciendo trampas y falsificando el expediente: fingir es fácil con el filtro adecuado. A través de fotos y frases elegidas, amañamos versiones mejoradas de nosotros mismos. Allí donde chirría hablar de fracaso o soledad, celebramos la........

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