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“La gobernabilidad democrática y el liderazgo político. Reflexiones finales”

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29.04.2026

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Seguir proponiendo candidatos sin el soporte de partidos y movimientos políticos organizados, estables, con ideología, pro­gramas y líderes políticos y estadistas, puede resultar funesto para la democracia colombiana.

Para realizar una presentación del texto de mi autoría, cuyo título es el de esta columna, editado por Tirant Lo Blanch en 2026, me es grato presentar un conjunto de reflexiones expuestas al final del libro y vinculadas a las múltiples relaciones que deben existir entre la gobernabilidad democrática y el liderazgo político. Estos dos aspectos, vitales para un demócrata contemporáneo, no han sido vinculados apropiadamente, a la práctica política colombiana, en el intervalo 1970-2022, excepto en el gobierno Barco (1986-90). Veamos.

1. El examen de la compleja, dinámica, con­tradictoria y desafiante realidad latinoamericana y colombiana y los aportes de reconocidos cientistas sociales contemporáneos[1], nos indican la gran importancia que tiene, en nuestros días, adelantar estudios vinculados al liderazgo político y la gobernabilidad democrática. Estos temas seguirán siendo objeto de reformulaciones y de evaluación, en la medida que los distintos gobiernos, de nues­tra heterogénea realidad, adelanten políticas que fortalezcan su desarrollo.

Para la conducción adecuada de esos procesos, es necesario tomar decisiones estratégicas que impulsen la formación y el surgimiento de nuevos liderazgos políticos, pensadores de reflexión profunda y estadistas, que dirijan y orienten los proyectos que demandan paz, justicia social, equidad y desarrollo sostenible en nuestras naciones.

2. Democracias participantes —en vía de for­talecimiento como la colombiana— demandarán cada día más, organizar estructuras que impulsen la consolidación de la paz. Crear una nueva cultura para su construcción, afianzará nuestra democra­cia y facilitará la gobernabilidad necesaria para el desarrollo sostenible de........

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